miércoles, 7 de marzo de 2012


Impulsan creación de puntos verdes en cada CPC y la separación en origen obligatoria

Preocupados por la cesión de parte de los servicios de la Crese a dos empresas privadas, recuperadores urbanos cooperativizados presentaron un ambicioso proyecto al gobierno de Ramón Mestre y al Concejo Deliberante.

La concreción de lo que fue un anuncio electoral de Ramón Mestre en relación a la tercerización de algunos de los servicios de la Crese a dos firmas privadas (Cotreco y LUSA), generó cierta inquietud entre los recuperadores urbanos. Se trata de aquellos trabajadores de distintas cooperativas que viven del tratamiento y comercio de los residuos sólidos urbanos en la ciudad.
La primera preocupación giró en torno a qué ocurriría con los puestos de trabajo generados en el punto verde inaugurado años atrás por la empresa estatal; es el lugar de destino final de la basura seca que se levanta de los barrios donde funciona la recolección diferenciada. Desde la Municipalidad  aseguraron que ese centro continuará y dependerá de lo que ahora se conoce como la Crese residual que, además, se hará  cargo del predio de enterramiento, de la limpieza de basurales a cielo abierto, entre otros puntos.
Garantizados los puestos de trabajo de esas familias, los recuperadores urbanos nuecleados en distintas cooperativas con el apoyo y asesoramiento de otras organizaciones sociales, elevaron al nuevo Ejecutivo municipal y al Concejo Deliberante un ambicioso proyecto. La iniciativa apunta generar nuevas fuentes laborales; minimizar el impacto de los residuos en el medio ambiente; y ahorrar costos al gobierno municipal.
Raúl Villar, de la Cooperativa de Carreros y Recicladores La Esperanza, explicó que una de las principales propuestas es construir en cada CPC de la ciudad un punto verde explotado por distintas cooperativas. En la proyección realizada en la iniciativa se habla de 12 centros verdes en cuatro años con una inversión total de 8 millones de pesos.
Para justificar ese plan, Villar indicó que actualmente en la ciudad de Córdoba se generan unas 500 toneladas de basura inorgánica de las cuales, producto de la recolección diferenciada de la Crese, sólo 20 van a parar al centro verde. “Todo el resto que se pierde tiene mercado y es potencialmente recuperable, a eso apuntamos con nuestro plan”, dijo. Actualmente, sólo en el proceso de recuperación de los residuos trabajan unas 20 personas con un sueldo promedio de 1.800 pesos cada uno. “Nuestra idea es replicar esta experiencia que es única en la ciudad y trasladarla al resto de los CPC donde, a partir del tratamiento de los inorgánicos, se generarían nuevos puestos de trabajo. Además se disminuiría notablemente la cantidad de basura que se entierra a diario rediciendo, por ende, también los costos”, dijo el miembro de la cooperativa. Sin embargo, para los recuperadores esta propuesta no es viable sin una ordenanza que obligue a los cordobeses a separar en origen; esto es apartar la basura húmeda de la seca. La idea es extender a toda la ciudad la experiencia iniciada por la gestión del ex intendente Daniel Giacomino donde algunos barrios ya realizan voluntariamente esa selección. “La recolección diferencia es magra por dos aspectos: por un lado, porque hay poca información acerca de qué consiste y el vecino tiene poca motivación; pero por el otro, porque no se puede dejar esto librado a la voluntad de los ciudadanos, debe ser obligatorio. A eso apuntamos”, explicó Villar quien también integra la Asociación Raíces. Parte del plan fue expuesto ayer ante diversas organizaciones sociales y representantes de cooperativas de Buenos  y cuenta con el apoyo del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos desde donde defendieron de lleno la estatización de la Crese y acusaron a Mestre de recurrir a políticas neoliberales propias de la década del 90.